martes, 14 de diciembre de 2010

2036 Octopus, al planeta terra dels joglars

Xindansvinto imagina a Octopus en un 85 aniversario de ficción, en el año 2036, cuando sus juglares son ya una tropilla decrépita que vive en las chabolas cutres del Hogar del Artista. Les recluta para su propio homenaje, en un mordaz repaso a su historia y a la del mundillo que le jaleó.

«2036 Octopus» es un producto de la marca, muy divertido, con los mimbres que Xindansvinto teje bien: la excusa que hila las escenas, humor sardónico, y una alta escuela con base en el mimo que da piezas perfectas. La 'composición' física de los tipos, y el pulido técnico son el hábito de unos juglares ejemplares. Como es obvio, el final de tan prodigiosa aventura llegará irremisiblemente, y en esta obra, los juglares anticipan una posible versión del ocaso. Un bello clímax final es el toque rebelde y de ternura por la vieja comedia que 'pasa' de morir en escena, como hizo el héroe Molière.

Xindansvinto es el réprobo de siempre. Ha cambiado la lupa de ver curas, militares o castizos, a la lupa de mirar progres, dejando en desvelo la sublimación de la tiranía y la ambición sin límites, en un personaje cruel y cobarde. Con esto el personaje de Xindansvinto, caricaturesco y ostentoso en todas sus dimensiones físicas, dejando al descubierto la espiral en su panza (símbolo de su absoluto egocentrismo), ha provocado que sea tachado de antipatriota, reaccionario, blasfemo, anarquista o facha, según las tendencias dominantes del momento. El desarrollo de la historia y las características de los juglares de Xindansvinto, dejan en evidencia una satírica parodia de la obra de William Shakespeare.

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