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viernes, 20 de mayo de 2016

La muy puta


Siento llegar tarde una vez más. No es que el metro se haya roto o que la caldera haya explotado, esta lentitud debe formar parte de un plan maestro. He pasado otra noche en danza. Esta vez era un cementerio, pero no era un lugar lúgubre, era fresco y exuberante como un jardín tropical. Las tumbas eran peceras inmensas donde nadaban peces de todos los colores imaginables. Había miles de mariposas a mi alrededor y enormes magnolios donde los pájaros conversaban cantando entre las ramas. Yo iba saltando feliz de piedra en piedra sin ropa alguna. Más allá del muro, era el mundo el que estaba habitado por fantasmas.
Christina Rosenvinge

domingo, 21 de junio de 2015

martes, 2 de junio de 2015

Xindansvinto, ahí en eso

No toda la diáspora octopusiana era marciana. Algunos, de modo voluntario o forzado, habían cruzado el mar de América para trabajabar como esclavos en las costas orientales del Imperio Ortodoxo. Fueron estos últimos precisamente los que desencadenaron uno de las más abyectos desmanes de Xindansvinto en alianza con su homólogo submongol George W. Khan.

El carismático George W. Khan
creó un imperio dentro de otro.
Xindansvinto mantenía muy buenas relaciones personales con Fuentelisendo, sobre todo de índole económica. Oficialmente Castillos de Arriba y Octopus seguían con sus inveteradas disputas territoriales, pero parecía que la élite plutocrática de la histórica capital hubiera entendido que «de aquellos Corcos venían estos lodos» para abrazar los turbios negocios de Xindansvinto. El pueblo octopusiano ignoraba esta realidad, debido en parte a que los omnipresentes medios de comunicación conseguían embrollar las noticias con manipulaciones y primicias absurdas para no perder su cuota de mercado, dejando que las ideas, compromisos y valores cayeran en las garras de la publicidad y de los sondeos formadores de opinión. En Cintruéñigo, sin embargo, se estaba desarrollando un cierto clima social que, idealizando los estatutos de la ciudad, cuestionaba la república despótica y los chanchullos de Xindansvinto. No en vano, La Teja de Medianoche había servido de modelo normativo tanto en la Confederación de Pueblos Nómadas de Cintruéñigo como en la República Democrática de Cintruéñigo Oriental, una vez que estos territorios perdieron su vinculación a Octopus con el mapa que el Imperio Marciano impuso en Sextercius tras el armisticio de Tourmalet. Para desactivar este conato de rebeldía interna, a Xindansvinto le vino que ni pintado apelar al intervencionismo imperialista; aunque para ello tuviera que sacrificar a los suyos aliándose a un caudillo no menos arribista que él mismo.

Mientras tanto, en el otro extremo del mundo, George W. Khan aspiraba a liderar su propia república desgajada de Ortodoxia, pero precisaba de una intervención militar y una alianza marciana. Ambos gobernantes coincidían en que sólo ellos podían decir falsedades a enemigos y conciudadanos «en beneficio de la ciudad». Más allá de la retórica ciudadanista, había que integrar a la población sometida; esa bisagra humana era necesaria y la estrategia era crear lealtades que participasen activamente cuando fuera preciso. Xindansvinto lo llamaba «acción política».

En el Imperio Ortodoxo las colonias octopusianas eran administradas por la Sociedad de Protección Inmigrante y Aborigen (SPIA) hasta febrero de 1995, cuando el control fue transferido al Gobierno y se nombró un superintendente, George W. Khan, quien ordenaba y reportaba el protectorado inmigrante y la jefatura de los clanes aborígenes. En vista de la diversidad étnica, religiosa y tribal, George W. Khan insistió en que toda lealtad debía dedicarse a él y a nadie más. Aunque esperaba la obediencia de los más pobres hacia los más ricos, no tenía reparo en eliminar a unos y a otros si fuera preciso. El procedimiento quedó bien descrito en la circular del 12 de mayo de 1998: «Si bien hay hábitos y costumbres a respetar, también hay odios y rivalidades que hay que saber desentrañar y utilizar en nuestro provecho, oponiendo a los unos contra los otros, apoyándonos en unos para mejor vencer a los otros». Con bastante maquiavelismo táctico, estableció un audaz mecanismo de control social mediante una intrincada red clientelar que implicaba a colaboradores e infiltrados, mercenarios y militares, funcionarios y amigos, criados e informantes. El espectáculo era a la vez horroroso y ridículo: un mundo de intrusos y de delatores que integraban una cultura mimética que se espiaba a sí misma a través de una guerra de soplones y cuyos miembros se imitaban entre sí los peinados a tope de pelo y hablaban sobre los efectos persuasivos de las consignas que empleaban durante reuniones informativas que organizaban con grupos de base. La amistad se recompensaba y la cantidad que se desembolsaba con ese propósito fue incrementándose en los años siguientes, lo que hacía aumentar los impuestos entorpeciendo la capacidad de decisión de las asambleas territoriales y la efectividad de la legislación consuetudinaria.

El imperio. Marte y Persia al oeste,
Siberia al norte y Ortodoxia al sur.
En 1999 George W. Khan volvió a hacer gala de su indiscutible carisma cuando estableció un pacto de no agresión con la emperatriz siberiana Seibiunouva Majavi, merced al cual se le otorgaban amplias licencias en materia fronteriza, y en 2003 impuso su jefatura desde el sur de Mongolia hasta el istmo central de Ortodoxia invadiendo algunos territorios orientales de Persia. Para hacerse cargo de la penetración política disponía de la Oficina de Tropas y Asuntos Normales, institución que tenía tres objetivos principales: reclutar tropas indígenas y alienígenas para el nuevo ejército submongol, gobernar los territorios ocupados y anexionar otros nuevos. El 11 de marzo de 2007 acudió a Chipiona para firmar un acuerdo con los jefes marcianos de Bretonia, Paranoia y Octopus. Fruto del acuerdo con Xindansvinto, todas las colonias octopusianas abrieron sucursales de la OTAN con el nombre de Octopus Offices; las cuales, más adelante, acabarían implantándose en Cientruéñigo y en las grandes ciudades de Octopus, si bien readecuando y ampliando sus funciones burocráticas.

En 2016, cuando estalló el conflicto, George W. Khan supo aprovecharse de la coyuntura, azuzando las rencillas en unos casos y sofocando las disputas en otros. Asimismo, invocó el artículo 5 del tratado de Chipiona reivindicando la ayuda marciana en su defensa y el ejército comenzó a utilizar la alta tecnología de la Nerd Space Admiration en los sistemas de videovigilancia por satélite, provocando casos de insolación al focalizar sus pantallas reflectantes en los núcleos de población.

miércoles, 14 de enero de 2015

Chilanga banda



Ya chole, chango chilango,
qué chafa chamba te chutas,
no checa andar de tacuche
y chale con la charola.

Tan choncho como una chinche,
más chueco que la fayuca,
con fusca y con cachiporra
te pasa andar de guarura.

Mejor yo me echo una chela
y chance enchufo una chava,
chambeando de chafirete
me sobra chupe y pachanga.

Si choco saco chipote,
la chota no es muy molacha,
chiveando a los que machucan
se va en morder su talacha.

De noche caigo al congal,
no manches dice la changa,
al choro del teporocho
enchifla pasa la pacha.

Pachucos, cholos y chundos,
chichinflas y malafachas,
acá los chómpiras rifan
y bailan tíbiri tábara.

Mejor yo me echo una chela
y chance enchufo una chava,
chambeando de chafirete
me sobra chupe y pachanga.

Mi ñero mata la bacha
y canta la cucaracha,
su choya vive de chochos,
de chemo, churro y garnachas.

Pachucos, cholos y chundos,
chichinflas y malafachas,
acá los chómpiras rifan
y bailan tíbiri tábara.

Transando de arriba abajo
ahí va la chilanga banda,
chinchín si me la recuerdan,
carcacha y se les retacha.

martes, 9 de septiembre de 2014

Thunderstruck (II)

jueves, 4 de septiembre de 2014

Thunderstruck

martes, 15 de abril de 2014

Libre te quiero



Libre te quiero
como arroyo que brinca de peña en peña,
pero no mía.
Grande te quiero como monte preñado de primavera,
pero no mía.
Buena te quiero como pan que no sabe su masa buena,
pero no mía.
Alta te quiero como chopo que al cielo se despereza,
pero no mía.
Blanca te quiero como flor de azahares sobre la tierra,
pero no mía.
Pero no mía ni de Dios ni de nadie,
ni tuya siquiera.

Agustín García Calvo

miércoles, 22 de mayo de 2013

Conspiración Octopus

jueves, 2 de mayo de 2013

La sangre de los héroes tiñe los campos de la historia

Es un general que viene a buscar sitio para disparar. En el campo está y avanzando va, menos no podía ser. Agapito está con su mulo Juan que no se quiere mover. Y ese militar que quiere pasar y se empieza a impacientar: Salga usté de ahí, hágame el favor, respete la autoridá. Agapito que se arrasca el pito y el mulo que mira mal. Agapito, muy tranquilo: Va, Juanito, muévete. Siempre me viene con prisa esta gente de ciudá. Este mulo cabezota que no se quiere mover... Tenga un poco de paciencia, espérese un poco usté.

Salga usté de ahí, hágame el favor, respete la autoridá. Agapito que se arrasca el pito y el mulo que mira mal. Llama la patria, hierve la sangre en las venas del soldado que tiene muy poco aguante. En nefasta maniobra se pone detrás del mulo que de una coz bien potente le manda a tomar por culo.

Mira qu'es negao, cómo pasa por detrás. Este mulo mío nunca tiene mucha prisa. Hay que andar con ojo que estos bichos nunca avisan. Los aldeanos en la tasca se parten la polla: Ese mulo tuyo es del pacto de Varsovia. Ese general en el hospital tendrá tiempo de pensar que los mulos nada entienden de estrategia militar.

lunes, 11 de marzo de 2013

El último vals



jueves, 23 de agosto de 2012

Vallekas 1996

viernes, 16 de diciembre de 2011

The dawn, the lake, the music


Una acampada a las orillas de los lagos del Pirineo. Un amanecer épico.
Nos despertamos con el sonido del agua y los primeros rayos de sol.
Seis de la mañana en plena naturaleza. Suena el Killinberry Blues.

sábado, 15 de octubre de 2011

Todo va bien (panfleto dos mil... treinta y seis)


Dios es dinero. Rezo en los bancos.
Aprendo el catecismo en los periódicos.
Hay que tener fe en el misterio de la economía.
Veo el catecismo en la televisión.
Señor que estás en todos los sitios, acude a mi bolsillo.
No puedo, no quiero vivir sin ti.
Sufro por ti, señor. Espero jubilarme en tu cielo.
Escucho el catecismo en la radio.
Creo en Bill Gates, tu representante en la tierra.
Aprendo el catecismo en mi ordenador.
Todo va bien. Todo va bien, mi amor...
sólo estoy sangrando.

martes, 11 de octubre de 2011

La bestia

El mito de la bestia enajenada
o los demonios tentaculares.
El famoso mito de los demonios tentaculares está relacionado con los viajes de la bestia a través de las ocho dimensiones, y viene a actualizar la simbología primaria de las aguas matrices. Los tentáculos son ondas de placer que salen del útero y que continúan en todo el cuerpo. Así viajaban al futuro las mujeres de las culturas antiguas, moviendo sus úteros y haciendo palpitar sus vientres de gozo; vibrando y ondeando enajenadas, como pulpos y medusas en el mar.

Sin embargo, en nuestra era del turbo, la bestia no para de janguear en gasolina, y le sube el mambo para que le prendan los motores, hop, hop, cómo le encanta la gasolina, los weekends sale a vacilar, duro, y prende la turbina, no se pierde ni un party, no discrimina, a ella le gusta la gasolina, hop, hop, la hormona en el techo del camión, oye, llena su tanque de adrenalina y escucha reggaeton en la cabina, gas, gas, y no le rinde cuentas a nadie.

martes, 27 de septiembre de 2011

Zer ordu da? Je ne sais pas

Não és tu -facultade de sentir- um espaço
Terminado por linhas ou superfícies,
E não obstante chove sobre ti, na cidade,
As gárgulas sorriem contra a tarde,
A fadista tece com fio de algodão
As suas lembranças, chove nas gretas,
Os antiquários mudam de residência
Es os pássaros abrigam-se nos fechamentos,
Agacham-se fatigadas as folhas amarelas
E não estia, chove no molhado brando
Da tua transparencia, teus labios,
E tudo aquilo que é dominio do coração
Encolhe-se no lago, no lago do tempo.


sábado, 10 de septiembre de 2011

Mañana, cadáveres, gozaréis



Si no les gusta este mundo, por qué no prueban alguno de los otros.

domingo, 31 de julio de 2011

God save the Queen



¿Qué sabréis vosotros lo que es un niño, lo que son niños ni niñas? Ah, pero funcionáis como si lo supiérais, con una fe mortal en que sabéis cuál es el destino de todos y de cada uno, con una prisa por cumplir la Orden, que no dais abasto a tanta pedagogía; que se hagan cuanto antes, a la cuenta del tiempo de las velitas de sus tartas de cumpleaños, unos hombres como Dios manda —o unas mujeres, con tal de que sean mujeres de hombres—, y más aún, que sean ya ahora su futuro, unos hombrecitos, o al menos unas mujercitas, en fin, crías de Hombre, y no otra cosa.

Ya sé que también bajo el antiguo Régimen había escuela, y hasta palmeta y orejas de burro para el más lerdo: siempre ha habido escuela —vamos, desde el comienzo de la Historia, que de lo otro no se sabe—, y, cuando a aquel niño de un pueblo de Jaén le preguntaban: «Y tú, ¿qué vas a ser cuando seas mayor?», respondía mohíno: «Yo que no haiga escuela», y se decía entonces: «La letra con sangre entra» —la letra, ¿eh?, que no la lengua, que ésa no tenía ni que entrar, y ni siquiera entrar al idioma de los padres costaba sangre—; pero es que habéis progresado tanto, con los métodos de la dulzura democrática, con la pedagogía lúdica —ya les mandáis jugar, que se tomen hasta la clase como un juego, y conseguir así que se aburran jugando, mucho más que con el padrenuestro y la tabla de multiplicar—, que sois insidiosos y venenosos como nunca.

Ni creáis que me crea yo que los niños son unos inocentes: «inocencia» es otra idea —para sostener la de «culpa»— de vuestras sucias imaginaciones. De ésos que oigo por la ventana, supongo que cada uno de por sí está gritando «¡Gol!», o «¡Qué chándal más guai!», o «Pues mi mamá es ingeniera», o cualquiera de las idioteces que les mandan; pero todo eso se pierde en el aire, y me llega sólo la pura algarabía, donde oigo palpitar la razón común, que nunca muere. ¿Sabíais vosotros, infames, que cada vez que nace un niño a este mundo trae consigo un aliento de verdad y vuelve a darse entre nosotros el milagro de la encarnación del verbo? No: eso es lo que vosotros, servidores del Futuro, no sabréis nunca; no os lo podéis permitir siquiera sospecharlo. Y, como desespero de hacéroslo entender —de paso que trato yo mismo de entenderlo—, por eso ¡con qué alegría me despido de vosotros, falsificadores, según se me va ensordeciendo en los oídos el vocerío de los niños de la escuela!

domingo, 29 de mayo de 2011

أربعة أصابع

Cuatro dedos. Entre la verdad y la mentira no puede haber más que cuatro dedos: la distancia que separa la oreja del ojo. Porque lo que te contaron puede no ser verdad, si te mentían. Pero lo que tú has visto con tus propios ojos sabes que es cierto, y para ti es innegable ya. Por donde vayas proclamarás esa verdad, de la que eres testigo. Y ya no te dejará, porque lo has visto. (Proverbio saharaui)

martes, 1 de marzo de 2011

Jota de brujas, y humo

Ilustración: Ximo Segarra. Las cositas de Acapu.
No hubo aquelarres. No hubo vuelos ni sobre escobas ni sobre animales. No hubo hechizos, ni vampirismo, ni antropofagia. No hubo metamorfosis zoomórficas. No hubo cópulas demoníacas ni parto de sapos. No hubo brujas. Sí hubo procesos religiosos y civiles. Sí hubo represión institucional. Sí hubo torturas. Sí hubo pánico. Sí se fantaseó de manera delirante. La gente sí creyó en brujas.
José Dueso, Brujería en el País Vasco, 1996

I. POR ENCIMA DE TODAS LAS NUBES
Y POR DEBAJO DE TODAS LAS ZARZAS

Aunque el rito en su acervo admitiera
asimilar mitologías tribales
simbólicas metáforas personales
u otras figuras que la magia quisiera

reflejar y nuestro viaje guareciera,
la danza en su acopio de arsenales
los desdeñaría cual si fueran males
chicos que ni frenan la música fiera

ni sueldan con el influjo metafísico
hasta arruinar la noche en una queja
de dependiente egótico agujero

que no cabe dentro del cuerpo más tísico
ni vierten riesgos de silencio que deja
espirales colapsadas hacia cero.

II. LA HOGUERA

Es la danza la liviana arquitectura
de relaciones colectivas delirantes
clandestinas disidencias fulgurantes
que avienta la transitoria ruptura

con la norma cotidiana estructura-
da en verdades represivas sangrantes,
es la danza que propicia cimbreantes
movimientos ignícolas de cintura

y sensuales apetitos trepidantes
al dictado prodigioso de su juego
entre calles de bares y tabernas

donde se esconden los gatos acechantes
al musgoso ronroneo antes fuego
risa cuerpo y neuroquímicas internas.

III. AKELARRE

La música cual brutal cacofonía
ruido que zumbaba en nuestras cabezas
avivando las ascuas del rito piezas
en sinestesia mementos de entropía

fases pretéritas de la magia, habría
de conjugar sin cuitadas sutilezas
endorfinas adrenalina cervezas
y la estimulante algarabía

de todos los sonidos ruidos y voces
en la muchedumbre con la eclosión
de la danza muslos pechos nalgas roces

fugitivos desde el grácil pensamiento
compartido que surtía sensación
pues todo es música hálito y aliento.

IV. EL HUMO

El rito construido a nuestro antojo
finaliza suavemente en el regreso
sin peor aporte que un sueño espeso
que unge añoranzas de humo flojo

despiadada alegría en desalojo
cuando la música decrece, por eso
asumimos como ancestral deceso
que la magia haga quiebros en el despojo

de la danza hacia la nada restaurando
la energía que se gasta por trazar
el inefable círculo sobre el mando

ignipotente que brota del azar
rozagante en aras del deseo cuando
de noche en noche salimos a bailar.