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sábado, 16 de febrero de 2019

viernes, 15 de septiembre de 2017

La vida secreta de las piedras (II)


He oído y no sé,
si ponerme triste,
enfadarme o llorar.
He oído que no tienes vida,
que eres fría, pesada, oscura.
Pero mi contacto te despierta,
mi caricia te aviva,
te aligeras en mi regazo
y te elevas en mi hombro.
Mi querida piedra.

Iñaki Perurena

jueves, 30 de marzo de 2017

Imaginemos que estamos vivos

Olvidemos la destrucción, 
el dolor, la tristeza.
1937
Fandango de lechuzas escabeche de espadas de pulpos de mal agüero estropajo de pelos de coronillas de pie en medio de la sartén en pelotas ─ puesto sobre el cucurucho del sorbete de bacalao frito en la sarna de su corazón de cabestro ─ la boca llena de la jalea de chinches de sus palabras ─ cascabeles del plato de caracoles trenzando tripas ─ meñique en erección ni uva ni breva ─ comedia del arte de mal tejer y teñir nubes ─ productos de belleza del carro de la basura ─ rapto de las meninas en lágrimas y en lagrimones ─ al hombro el ataúd relleno de chorizos y de bocas ─ la rabia retorciendo el dibujo de la sombra que le azota los dientes clavados en la arena y el caballo abierto de par en par al sol que lo lee a las moscas que hilvanan a los nudos de la red llena de boquerones el cohete de azucenas ─ farol de piojos donde está el perro nudo de ratas y escondrijo del palacio de trapos viejos las banderas que fríen en la sartén se retuercen en el negro de la salsa de la tinta derramada en las gotas de sangre que lo fusilan ─ la calle sube a las nubes atada por los pies al mar de cera que pudre sus entrañas y el velo que la cubre canta y baila loco de pena ─ el vuelo de cañas de pescar y alhiguí del entierro de primera del carro de mudanza ─ las alas rotas rodando sobre la tela de araña del pan seco y agua clara de la paella de azúcar y terciopelo que pinta el latigazo en sus mejillas ─ la luz se tapa los ojos delante del espejo que hace el mono y el trozo de turrón de las llamas se muerde los labios de la herida ─ gritos de niños gritos de mujeres gritos de pájaros gritos de flores gritos de ladrillos gritos de muebles de camas de sillas de cortinas de cazuelas de gatos y de papeles gritos de olores que se arañan gritos de humo picando en el morrillo de los gritos que cuecen en el caldero y de la lluvia de pájaros que inunda el mar que roe el hueso y se rompe los dientes mordiendo el algodón que el sol rebaña en el plato que el bolsín y la bolsa esconden en la huella que el pie deja en la roca.

lunes, 20 de marzo de 2017

viernes, 20 de mayo de 2016

La muy puta


Siento llegar tarde una vez más. No es que el metro se haya roto o que la caldera haya explotado, esta lentitud debe formar parte de un plan maestro. He pasado otra noche en danza. Esta vez era un cementerio, pero no era un lugar lúgubre, era fresco y exuberante como un jardín tropical. Las tumbas eran peceras inmensas donde nadaban peces de todos los colores imaginables. Había miles de mariposas a mi alrededor y enormes magnolios donde los pájaros conversaban cantando entre las ramas. Yo iba saltando feliz de piedra en piedra sin ropa alguna. Más allá del muro, era el mundo el que estaba habitado por fantasmas.
Christina Rosenvinge

domingo, 21 de junio de 2015

miércoles, 14 de enero de 2015

Chilanga banda



Ya chole, chango chilango,
qué chafa chamba te chutas,
no checa andar de tacuche
y chale con la charola.

Tan choncho como una chinche,
más chueco que la fayuca,
con fusca y con cachiporra
te pasa andar de guarura.

Mejor yo me echo una chela
y chance enchufo una chava,
chambeando de chafirete
me sobra chupe y pachanga.

Si choco saco chipote,
la chota no es muy molacha,
chiveando a los que machucan
se va en morder su talacha.

De noche caigo al congal,
no manches dice la changa,
al choro del teporocho
enchifla pasa la pacha.

Pachucos, cholos y chundos,
chichinflas y malafachas,
acá los chómpiras rifan
y bailan tíbiri tábara.

Mejor yo me echo una chela
y chance enchufo una chava,
chambeando de chafirete
me sobra chupe y pachanga.

Mi ñero mata la bacha
y canta la cucaracha,
su choya vive de chochos,
de chemo, churro y garnachas.

Pachucos, cholos y chundos,
chichinflas y malafachas,
acá los chómpiras rifan
y bailan tíbiri tábara.

Transando de arriba abajo
ahí va la chilanga banda,
chinchín si me la recuerdan,
carcacha y se les retacha.

martes, 9 de septiembre de 2014

Thunderstruck (II)

jueves, 4 de septiembre de 2014

Thunderstruck

jueves, 19 de junio de 2014

La obligada pleitesía a Felipe Sexto

Instrucciones para triunfar en el periodismo
Eduardo Galeano

Finalmente, tras una precipitada deliberación, los senadores del Imperio Marciano lo refrendaron mediante una ley orgánica: un nuevo monarca, Felipe de Sextercius, sería su embajador occidental. Más conocido, sin embargo, como Felipe Sexto, haciendo caso omiso a la etimología y la función implícitos en su verdadero nombre; el armisticio de Tourmalet obligaba al pueblo octopusiano a integrarse en Sextercius, por lo que su nuevo máximo representante ante el Imperio Marciano lo era también de todo Octopus.

Así las cosas, se dice que Felipe Sexto contó con el beneplácito de Xindansvinto; si bien éste se aseguró de no ostentar cargo alguno en el momento de su coronación para no tener que rendirle pleitesía. «No hay que confundir pleitesía con cortesía», según dijo. «Para mí es como un hijo y así se lo haré saber», aseguró sin poder ocultar su franco malestar ante la actitud díscola de sus hijas.

Para prevenir incidentes con los gatos, no fuera a ser que tirasen algún tiesto en el desfile de investidura, se dispusieron más de 120 francotiradores francófonos en las azoteas. Otrosí, dado que ser tan alto mandatario de Sextercius era más que nada una cuestión de cojones habida cuenta del belicismo imperante (nunca mejor dicho) en el Imperio, el protocolo para la proclamación de Felipe de Sextercius también incluía en la ceremonia que se sentara en un trono agujereado en el centro para comprobar que los tuviera. Tras lo cual, él mismo seguiría tocándoselos sin pudor ni disimulo.

El hasta entonces Jefe Supremo de Octopus se mantuvo al margen pero vigilante. Los cronistas describieron a Xindansvinto «entronado, con sus guantes grises, en una silla brocada, con el alma reseca y vacío de esperanza, muy viejo y cansado, pero inspeccionando la escena con un aire cínico y casi pícaro». Como buenos cortesanos alabaron por enésima vez la argucia de su abdicación. No en vano, su apuesta por un gobierno tecnocrático formaba parte de una estrategia política populista dirigida hábilmente y que, revitalizada bajo consignas posmodernas, amenazaba con ser, nada más y nada menos, antesala del totalitarismo y soporte de una emocionalidad que rechaza los cauces deliberativos racionales, a pesar de sustentarse precisamente en un modelo de legalidad institucional representativa.

Y es que la proclamación del nuevo monarca de Sextercius no alteraba dichos planes, sino que, muy al contrario, formaban parte de ellos.

viernes, 30 de mayo de 2014

El protocolo de la puntuación

Musca maledicta.
Garvinus observó que los sistemas de puntuación utilizados en las literaturas de las distintas naciones dependieron originalmente de los hábitos sociales y de la dieta general de las moscas que infestaban los correspondientes territorios. Estos animalitos, que se distinguieron siempre por vivir en la vecindad de los escritores, a quienes tratan con amistosa familiaridad, embellecen con generosidad o tacañería, según sus hábitos corporales, los manuscritos en proceso de preparación, haciendo surgir el sentido de la obra por una especie de interpretación superior y ajena a los poderes del autor. Los «viejos maestros» de la literatura —es decir, los escritores primitivos cuya obra es tan estimada por los escribas y críticos posteriores que hablan el mismo idioma— jamás puntuaron cosa alguna, sino que escribían a vuelapluma sin caer en esa irregularidad del pensamiento que proviene del uso de la puntuación. (Actualmente observamos idénticos procedimientos en los niños, cuyos hábitos en la materia constituyen una demostración notable y hermosa de que la infancia de los individuos reproduce los métodos y las etapas del desarrollo que caracterizan a la infancia de las razas). Los modernos investigadores, con sus instrumentos ópticos y ensayos químicos, han descubierto que todos los signos de puntuación de esos antiguos escritos fueron insertados por la ingeniosa y servicial colaboradora de los escritores, la mosca doméstica común o Musca maledicta. Al transcribir esos primitivos manuscritos, ya fuera para apropiarse de las obras o para preservar lo que naturalmente consideraron revelaciones divinas, los literatos posteriores copiaron con precisión y fidelidad todas las marcas que encontraron en papiros y pergaminos, realzando milagrosamente la lucidez del pensamiento y el valor general de la obra. Los escritores contemporáneos de los copistas, por supuesto, adoptaron esas marcas para su propia creación y, gracias a la ayuda que les aseguraban las moscas de su propia casa, frecuentemente rivalizaron y hasta superaron las viejas composiciones, al menos en materia de puntuación, lo cual no es una gloria desdeñable. Para comprender cabalmente los importantes servicios que las moscas prestaron a la literatura, basta ubicar una página de cualquier novelista popular junto a un platillo con crema y melaza, en una habitación soleada, y observar «cómo el talento adquiere brillo y el estilo se refina» en proporción directa al tiempo de exposición.

martes, 15 de abril de 2014

Libre te quiero



Libre te quiero
como arroyo que brinca de peña en peña,
pero no mía.
Grande te quiero como monte preñado de primavera,
pero no mía.
Buena te quiero como pan que no sabe su masa buena,
pero no mía.
Alta te quiero como chopo que al cielo se despereza,
pero no mía.
Blanca te quiero como flor de azahares sobre la tierra,
pero no mía.
Pero no mía ni de Dios ni de nadie,
ni tuya siquiera.

Agustín García Calvo

domingo, 6 de abril de 2014

Sobre las aboliciones

«Odio la relación que no satisfaga al uno y al otro... El placer que se entrega por obligación no me gusta; no quiero que ninguna mujer cumpla conmigo ninguna obligación. A mí me gusta oír sus palabras diciéndome su goce; y que me ruegue que me detenga y que me contenga, y ver los ojitos vencidos de mi amante fuera de sí». Arte de Amar. Ovidio, 45 a.n.e.

Art. 23º
Por acuerdo fundacional, quedan abolidos el Sexto y el Noveno Mandamientos de la Iglesia Católica, y se recurrirá a los organismos competentes para su derogación oficial. Con el presente artículo damos justo desarrollo a lo que la sabiduría popular ya preludia en sus jotas, esto es, que «si en el Sexto no hay perdón ni en el Noveno rebaja, ya puede estar Dios llenando el cielo de paja». Igualmente se borra la Lujuria de la lista de Pecados Capitales y pasa a engrosar la de las Virtudes Teologales.

Art. 24º
Igualmente, queda abolido el Machismo, por ser uno de los principales obstáculos que dificultan la correcta relación afectiva y sexual de las personas.

Art. 25º
Igualmente, quedan abolidos el pudor carca, la coquetería, los celos, la fanfarronería, el puritanismo, la chulería, el vinagre y las horteradas verdes.

Art. 26º
La Teja de Medianoche se declara enemiga incondicional de la prostitución. Ni aun en los casos de mayor desesperación e incumplimiento de los fines fundamentales que nos hemos dado se permitirá, bajo pena de expulsión, la utilización del dinero para los logros del Amor.

Art. 27º
Esta sociedad combatirá con denuedo la Virginidad como una de las lacras de la humanidad, quinto jinete del Apocalipsis. Se le declara enemiga de la felicidad de los humanos, origen de un sinfín de enfermedades y taras físico-mentales, motivo de todos los traumas y frustraciones. Se luchará por la vacunación de todos los afectados por esta enfermedad, comenzando por los casos más urgentes.

jueves, 3 de abril de 2014

Sobre la promotora cultural

«El Fascismo, como comportamiento social e individual, tiene su origen en la represión sexual». Wilhem Reich.

Art. 15º
Como promotora cultural, La Teja de Medianoche organizará charlas, encuestas, cursillos teórico-prácticos sobre el origen de la represión sexual y los desequilibrios que ésta origina en el organismo humano y en toda la sociedad. Se ejercitará la forma de devolver a las personas su armonía con la naturaleza, con prácticas de desbloqueo, masajes, técnicas sexuales, juegos eróticos, expresión corporal, danza, poesía, etc.

Art. 16º
Totalmente respetuosos tanto con el derecho de los humanos a la sexualidad como al de la procreación voluntaria y deseada, esta sociedad informará, divulgará y ofertará entre sus miembros todo tipo de métodos anticonceptivos, sin más límite que la propia voluntad de los afectados.

Art. 17º
La sociedad impulsará al máximo la afectividad entre sus miembros e introducirá más sensualidad en las relaciones cotidianas, impulsando el trato cariñoso, besarse, acariciarse más a menudo, agarrarse las manos, compartir intimidades, etc.

Art. 18º
En lo sucesivo, quedan incorporados al lenguaje cotidiano todo tipo de arrumacos, siseos, manitas, roces, zirris, pellizcos, guiños y carantoñas, quedando por tanto exentos de cualquier interpretación maliciosa.


martes, 25 de marzo de 2014

Sobre cómo echar, recibir y concluir los tejos

Paisaje sexual.
«Os digo, jóvenes romanos, que Venus y la Fortuna dispensan favores a los audaces... Tienes que representar el papel de amante y por ello tus palabras deben ser tan ardientes como el fuego que interiormente te consume... y paciencia: la rama de un árbol se curva doblándola con precaución y lentamente, pero se rompe si la obligas con todas tus fuerzas». Arte de Amar. Ovidio, 45 a.n.e.

Art. 8º
Convencidos de la nobleza de nuestros objetivos, los miembros de esta sociedad aprenderán a echar los tejos con soltura, atrevimiento y naturalidad, yendo directamente al grano o, al menos, con pocos rodeos, utilizando para ello la persuasión, la simpatía, el buen hacer y, en su caso, los atributos personales, pero siempre con el convencimiento último de que, en el fondo, todos estamos pensando en lo mismo. Un tejo sumamente poético y natural es la entrega a la persona pretendida de una ramita de dicho árbol (Taxus baccata).

Art. 9º
Para las personas tímidas y parcas en palabras y artes, La Teja de Medianoche ofrece un método sencillo, tan sugerente y directo que no puede ofrecer ninguna duda: regalar a la persona deseada o introducir disimuladamente en su bolsillo, un ejemplar de estos Estatutos. Cuando esa persona lea este artículo, debe darse ya por enterada de que le han propuesto acostarse acompañada.

Art. 10º
Si un tejo ha sido echado con las condiciones anteriormente expuestas, jamás puede ser motivo de ofensa o de malinterpretación. Se trata de una deferencia que debe agradar siempre a quien lo recibe. Cualquiera que sea la respuesta al tejo, debe ir precedida de una sonrisa de agradecimiento. Si es negativa, nunca cerrar futuras posibilidades... Hoy no puede ser, quizás la próxima...

Art. 11º
Un miembro de esta sociedad jamás debe rechazar un tejo sin una causa justificada, y existen muy pocas causas realmente justificadas. Ante la duda, hay que aceptar siempre. No olvidemos que en los terrenos del Amor nunca se sabe dónde nos acecha la suerte... Y que el tiempo de amar pasa, irremediablemente.

Art. 12º
Si tras aceptarse un tejo, y a pesar de las buenas intenciones, resulta un desenlace insatisfactorio, no hay que desanimarse. El Amor exige práctica y muy pocos pueden considerarse suficientemente entrenados, desinhibidos y liberados. Insistir y quedar para otra ocasión más propicia.

Art. 13º
Si por el contrario, el tejo resulta con final feliz para ambas partes, se intentará prolongar la relación más allá de los límites de la sexualidad. Sin menoscabo de la libertad La Teja de Medianoche debe saber hacer de los amantes, amigos y de los amigos, amantes.

Art. 14º
La discreción es la virtud de los buenos amantes. Las relaciones amorosas son privativas de cada pareja; los secretos de un lecho son intransferibles a terceros, al menos de forma unilateral. Si alguien tiene por costumbre contar a su pareja sus otros romances está en su derecho, pero antes debe advertir a esos amantes de tal posibilidad.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Alfabetización

De camino al trabajo, un padre lleva a la escuela a su hijo pequeño de la mano. El niño acaba de aprender a leer, y va recitando los nombres de las tiendas... El niño va contento, maravillado por el poder recién adquirido. El mundo no tiene secretos para él. Al lado lleva a su padre, en silencio. Li-ber-tad, lee en la pared, escrito en letras negras y algo torcidas. En su mano siente de inmediato que ha hecho algo malo. No sabe qué.

Xabier Montoia

miércoles, 12 de junio de 2013

Himno a Satanás

A Belfegot, dios pedo o crepitus.

Tú que modulas el reptar de las serpientes,
de las serpientes del espejo, de las serpientes de la vejez:
tú que eres el único digno de besar mi carne arrugada,
y de mirar en el espejo
en el que solo se ve un sapo,
bello como la muerte:
tú que eres como yo adorador de nadie:
ven aquí, he
construido este poema como un anzuelo
para que el lector caiga en él,
y repte
húmedamente entre las páginas.

* * *

Los pájaros vuelan sobre tus ojos
y la calavera de un caballo dibuja la silueta de la mentira
de la mentira de Dios en una habitación a oscuras
donde vuelan los pájaros.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Conspiración Octopus

jueves, 2 de mayo de 2013

La sangre de los héroes tiñe los campos de la historia

Es un general que viene a buscar sitio para disparar. En el campo está y avanzando va, menos no podía ser. Agapito está con su mulo Juan que no se quiere mover. Y ese militar que quiere pasar y se empieza a impacientar: Salga usté de ahí, hágame el favor, respete la autoridá. Agapito que se arrasca el pito y el mulo que mira mal. Agapito, muy tranquilo: Va, Juanito, muévete. Siempre me viene con prisa esta gente de ciudá. Este mulo cabezota que no se quiere mover... Tenga un poco de paciencia, espérese un poco usté.

Salga usté de ahí, hágame el favor, respete la autoridá. Agapito que se arrasca el pito y el mulo que mira mal. Llama la patria, hierve la sangre en las venas del soldado que tiene muy poco aguante. En nefasta maniobra se pone detrás del mulo que de una coz bien potente le manda a tomar por culo.

Mira qu'es negao, cómo pasa por detrás. Este mulo mío nunca tiene mucha prisa. Hay que andar con ojo que estos bichos nunca avisan. Los aldeanos en la tasca se parten la polla: Ese mulo tuyo es del pacto de Varsovia. Ese general en el hospital tendrá tiempo de pensar que los mulos nada entienden de estrategia militar.

sábado, 13 de abril de 2013

Tesis sobre Feuerbach