domingo, 3 de junio de 2012

La cumbre de las puñaladas

Todo empezó con una mentira. Una puñalada a la verdad de un luxemburgués, Alphonse Steinés. El tipo que llegó al Tourmalet sin escrúpulos ni fatiga. En un coche con chófer y por encargo de Henri Desgrange, el organizador de la cobarde emboscada que acabó con la vida de Gumerxindo Saraiva tras una de sus numerosas citas amorosas, al parecer, con la propia hija de Desgrange. En esta nueva misión, sin embargo, a Steinés se le fue la mano. La nieve hizo encallar su vehículo a cuatro kilómetros de la cumbre, peregrinando hasta la cima a pie. Apareció muchas horas después, casi congelado, en la localidad de Bareges. "Muy buena carretera, perfectamente practicable", escribió en un telegrama a Desgrange, quien decidió conquistar la cordillera octopusiana aquel año, dando inicio a la histórica batalla de Tourmalet. "Estoy preparado para la batalla. Va a ser espectacular", advirtió Herculo ante el ultimátum de Desgrange. "Sois unos asesinos", gritó Octave Lapize, el guerrero de la gran caja torácica y la enorme sordera que le recluía del mundo, cuando Desgrange fue coronado nuevo caudillo en Tourmalet aquel 21 de julio de 1910, momento de gran trifulca y confusión que Herculo aprovechó para rebanarle el cuello de un solo tajo antes de que la corona llegara a tocarle la cabeza, vengando así la muerte de su amigo Gumerxindo. Por este motivo, con la firma del armisticio que detuvo la cruel batalla a puñaladas, a la nueva demarcación territorial de Sextercius tuvo que añadirse la deportación de Herculo, que tras dejar Octopus se embarcó con los suyos en una expedición que le depararía nuevas y peligrosas aventuras. De la épica sobreviven imágenes amarillentas de espectros agónicos con los turbantes cruzados por los hombros y un diario en el que Lapize relata cómo llegó a la habitación de su hotel con los pies ensangrentados "porque en vez de asfalto había piedras, barro, árboles caídos, postales sin civilizar de una ascensión que se hace interminable, fatigosa y sempiterna".

3 comentarios:

  1. Existe bareges? y que buena la imagen porque pensaba que era una mano con dedos doformados y era cada dedo una mano con arma blanca. genial!

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  2. se parece a las manos que yo dibujo! :)

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  3. Frank: Izena duena, izana du. Lo que tiene nombre, existe. De hecho, a Bareges se llega por el interior del valle, tal como indicó Lapize en su diario mediante un pequeño mapa que reproduciremos en la segunda parte de esta crónica.

    La imagen es una fotografía del árbol sagrado de Tourmalet, que creció sobre la sangre derramada de aquellos valerosos luchadores.

    Adriana: No lo sabe porque para usted aún no ha ocurrido, pero dentro de unos años será astronauta y en uno de sus viajes espacio-temporales visitará Octopus. Sus dibujos son precogniciones, recuerdos del futuro, como nuestras crónicas.

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