viernes, 17 de mayo de 2013

La materia del tiempo (II)

Estructura de la acción causal.
Hay quien dice que The Matter of Time es una obra apócrifa y otros creen que el libro fue un claro mensaje para que sus camaradas no se pasaran de listos. Pocos lo leyeron, pero batió el récord de ventas. Abrumado por los medios de comunicación, los congresos y la vida intelectual, Xindansvinto manifestaría su intención de retirarse para dedicar su tiempo a «las canciones de los Rolling Stones y la vida disipada», no sin antes fundar un partido futurista. Algunos analistas señalan que con esta decisión habría sucumbido a las conspiraciones al servicio de algún interés que todavía permanece oculto (y que involucraría a misteriosos personajes, agencias gubernamentales que actúan por libre y poderosos grupos económicos que se mueven en la sombra). Así pues, entre abandonar o morir habría decidido no morirse y esconderse tras una X, el muy cobarde. Por otro lado, si bien es cierto que, por encima de una ideología concreta, el Partido X se desarrolló consolidando la Transición mediante una apertura sin reservas a la tecnología, no es menos cierto que su legitimación vino de la inhibición generalizada de las masas populares que aceptaron las razones esgrimidas por los administradores de los aparatos políticos y las hizo suyas.

En el trasfondo de sus Memorias, en cambio, se vislumbra una teoría más simple: la abdicación de Xindansvinto, en lugar de un acto de humildad que posibilitara implementar un nuevo dispositivo político, sería el mayor acto de soberbia de un personaje que cada día necesita una mayor dosis de halago multitudinario inyectada en vena por sus fieles, la droga que mantiene en pie a los Jefes Supremos y que de una manera compulsiva les lleva a buscar el aplauso y la veneración por todos los rincones del planeta.

En realidad, Xindansvinto quisiera ver cumplido en vida el sueño supremo de los ególatras: poder asistir a su entierro desde un lugar secreto y sin esperar a la muerte traidora, para disfrutar así a hurtadillas del espectáculo de sus exequias, bañarse en el llanto de sus seguidores, cebar su ego con los lamentos de los fieles, emborracharse con el dolor que su pérdida les provoca, comprobar, en suma, cómo le amaban y admiraban hasta el delirio y cuán vistoso resulta el espectáculo de sus funerales retransmitidos a todos los rincones de Octopus, verdaderos valles de lágrimas, la antesala de la gloria que le espera en el Paraíso.

Y de paso, y aquí viene lo mejor, sus espías le traerán hasta su retiro espiritual noticias puntuales de la purga que se desarrolla dentro del Partido X, de cómo discurren las intrigas de su sucesión en la sede de Cintruéñigo, para estar informado al momento de si las tecnologías funcionan correctamente respetando los nombres de los expertos elegidos a dedo o si, por el contrario, sus lugartenientes han sacado ya las navajas sin disimulo y, emulando las gestas de Tourmalet, en la pelea se han cargado a los entrometidos.

Desde su recóndita atalaya escuchará los coros que ensalzan al líder consagrado como Jefe Emérito de Octopus, que cantan solemnes el Himno de la Patria... «Cuando muera y se pudra desaparecerá su corrupción».

2 comentarios:

  1. Parece la historia de Chávez y el PSUV, Pero en palabras bonitas suyas de usted.

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  2. ¿Octopus como espejo de mundos paralelos? Tal vez, pero ¿como el espejo de Lewis Carroll o como el esperpéntico de Valle-Inclán? Y es que hay muchas formas de interpretar la realidad, pero la ficción es una sola.

    Marx lo explica mejor: «La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos» (Karl Marx, El 18 de brumario de Luis Bonaparte, 1852).

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