lunes, 17 de octubre de 2011

Besuch vom ändern Stern

sábado, 15 de octubre de 2011

Todo va bien (panfleto dos mil... treinta y seis)


Dios es dinero. Rezo en los bancos.
Aprendo el catecismo en los periódicos.
Hay que tener fe en el misterio de la economía.
Veo el catecismo en la televisión.
Señor que estás en todos los sitios, acude a mi bolsillo.
No puedo, no quiero vivir sin ti.
Sufro por ti, señor. Espero jubilarme en tu cielo.
Escucho el catecismo en la radio.
Creo en Bill Gates, tu representante en la tierra.
Aprendo el catecismo en mi ordenador.
Todo va bien. Todo va bien, mi amor...
sólo estoy sangrando.

martes, 11 de octubre de 2011

La bestia

El mito de la bestia enajenada
o los demonios tentaculares.
El famoso mito de los demonios tentaculares está relacionado con los viajes de la bestia a través de las ocho dimensiones, y viene a actualizar la simbología primaria de las aguas matrices. Los tentáculos son ondas de placer que salen del útero y que continúan en todo el cuerpo. Así viajaban al futuro las mujeres de las culturas antiguas, moviendo sus úteros y haciendo palpitar sus vientres de gozo; vibrando y ondeando enajenadas, como pulpos y medusas en el mar.

Sin embargo, en nuestra era del turbo, la bestia no para de janguear en gasolina, y le sube el mambo para que le prendan los motores, hop, hop, cómo le encanta la gasolina, los weekends sale a vacilar, duro, y prende la turbina, no se pierde ni un party, no discrimina, a ella le gusta la gasolina, hop, hop, la hormona en el techo del camión, oye, llena su tanque de adrenalina y escucha reggaeton en la cabina, gas, gas, y no le rinde cuentas a nadie.

martes, 27 de septiembre de 2011

Zer ordu da? Je ne sais pas

Não és tu -facultade de sentir- um espaço
Terminado por linhas ou superfícies,
E não obstante chove sobre ti, na cidade,
As gárgulas sorriem contra a tarde,
A fadista tece com fio de algodão
As suas lembranças, chove nas gretas,
Os antiquários mudam de residência
Es os pássaros abrigam-se nos fechamentos,
Agacham-se fatigadas as folhas amarelas
E não estia, chove no molhado brando
Da tua transparencia, teus labios,
E tudo aquilo que é dominio do coração
Encolhe-se no lago, no lago do tempo.


lunes, 19 de septiembre de 2011

La puerta octopusiana a nuestra octava dimensión

Todos los niveles dimensionales se encuentran en el aquí y el ahora, la diferencia es la longitud de su onda o frecuencia. Las dimensiones son frecuencias dentro de las cuales vibramos, niveles de conciencia a modo de las bandas de radio con sus frecuencias y estaciones. Existen siete dimensiones perceptuales que se corresponden a la octava dimensional donde se encuentra Octopus en estos momentos, es decir, en el año 2036.

Igualmente existen otras dimensiones que se corresponden a otras octavas vibratorias que se encuentran fuera de nuestra comprensión, haciendo la salvedad de que éstas siempre están interconectadas y que forman parte de un sistema de intercambio dinámico radial y vibratorio. Es famosa la historia del personaje animado que vivía en un papel y cuyo mundo era totalmente bidimensional, y así su realidad estaba formada por puntos y líneas sobre un inmenso plano blanco. Era inconcebible para él pensar en objetos tridimensionales, hasta que finalmente tuvo una experiencia intuitiva de ellos. Aunque después insistió tanto en convencer a sus conciudadanos que tuvo que ser encarcelado en beneficio público.

Nuestros cerebros están entrenados a percibir la realidad de una manera determinada, con clasificaciones planas y limitantes. La imaginación siempre las supera. Desenchufarse del universo y cambiar de dimensión es expandir esta forma de percibir la realidad desde el intelecto. Pese a que habitualmente se considera que la octava dimensión es el reino arquetípico, el nivel en el que se remodelan los patrones energéticos de la existencia y del comportamiento de la vida angélica, y cuyas características son el color puro y las pautas regulares de flujo; la dimensión octopusiana se parece más al mundo de los sueños y la imaginación, y en ausencia de miedo puede ser un lugar de consuelo y profundo descanso.

La puerta a dicha percepción lleva algún tiempo abierta a quien sepa cómo tocar su aldaba y al parecer se encuentra en Fuentelisendo, suponiendo que tal lugar realmente exista, conectando nuestros mundos paralelos.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Mañana, cadáveres, gozaréis



Si no les gusta este mundo, por qué no prueban alguno de los otros.

domingo, 4 de septiembre de 2011

La estrategia de la distracción

Hay un fascismo real para la juventud y la belleza. Los medios de comunicación 
están alimentando la teoría de que lo único que importa es cómo nos vean. 
¿Talento? ¿Inteligencia? ¿Respeto? No. Y todo el mundo termina por parecer 
clones vacíos, sin sustancia en absoluto.
Nelly Recchia

domingo, 31 de julio de 2011

God save the Queen



¿Qué sabréis vosotros lo que es un niño, lo que son niños ni niñas? Ah, pero funcionáis como si lo supiérais, con una fe mortal en que sabéis cuál es el destino de todos y de cada uno, con una prisa por cumplir la Orden, que no dais abasto a tanta pedagogía; que se hagan cuanto antes, a la cuenta del tiempo de las velitas de sus tartas de cumpleaños, unos hombres como Dios manda —o unas mujeres, con tal de que sean mujeres de hombres—, y más aún, que sean ya ahora su futuro, unos hombrecitos, o al menos unas mujercitas, en fin, crías de Hombre, y no otra cosa.

Ya sé que también bajo el antiguo Régimen había escuela, y hasta palmeta y orejas de burro para el más lerdo: siempre ha habido escuela —vamos, desde el comienzo de la Historia, que de lo otro no se sabe—, y, cuando a aquel niño de un pueblo de Jaén le preguntaban: «Y tú, ¿qué vas a ser cuando seas mayor?», respondía mohíno: «Yo que no haiga escuela», y se decía entonces: «La letra con sangre entra» —la letra, ¿eh?, que no la lengua, que ésa no tenía ni que entrar, y ni siquiera entrar al idioma de los padres costaba sangre—; pero es que habéis progresado tanto, con los métodos de la dulzura democrática, con la pedagogía lúdica —ya les mandáis jugar, que se tomen hasta la clase como un juego, y conseguir así que se aburran jugando, mucho más que con el padrenuestro y la tabla de multiplicar—, que sois insidiosos y venenosos como nunca.

Ni creáis que me crea yo que los niños son unos inocentes: «inocencia» es otra idea —para sostener la de «culpa»— de vuestras sucias imaginaciones. De ésos que oigo por la ventana, supongo que cada uno de por sí está gritando «¡Gol!», o «¡Qué chándal más guai!», o «Pues mi mamá es ingeniera», o cualquiera de las idioteces que les mandan; pero todo eso se pierde en el aire, y me llega sólo la pura algarabía, donde oigo palpitar la razón común, que nunca muere. ¿Sabíais vosotros, infames, que cada vez que nace un niño a este mundo trae consigo un aliento de verdad y vuelve a darse entre nosotros el milagro de la encarnación del verbo? No: eso es lo que vosotros, servidores del Futuro, no sabréis nunca; no os lo podéis permitir siquiera sospecharlo. Y, como desespero de hacéroslo entender —de paso que trato yo mismo de entenderlo—, por eso ¡con qué alegría me despido de vosotros, falsificadores, según se me va ensordeciendo en los oídos el vocerío de los niños de la escuela!

jueves, 14 de julio de 2011

Gumerxindo Saraiva, del caudillo al mito

Junto a Xindansvinto, uno de los personajes de Octopus más insignes y admirados de todos los tiempos, incluso allende los mares, sin duda es Gumerxindo Saraiva; primer Jefe Supremo y héroe de gestas legendarias en la liberación octopusiana del yugo marciano, y cuyo ilustre recuerdo permanece inscrito y ondeante en el anagrama que orla el escudo de la bandera de Octopus.

Hijo liberto de esclavos y experto conocedor de los puertos africanos (en cada uno de los cuales, se dice que tenía más de una amante), su rocambolesca muerte en una dudosa emboscada fue el desencadenante de la segunda batalla de Tourmalet, liderada por su fiel amigo Herculo. En vida fue el principal impulsor de la reagrupacion de la diáspora octopusiana, así como de la expansión territorial de Octopus. Esta es la razón por lo que su inveterada capital Cintruéñigo se recuerda en el nombre de otras regiones, aún siglos después de independizarse.

Considerado un libertador para algunos historiadores y un despiadado conquistador para otros, su fama de lider temperamental y beligerante le llegó joven al pretender continuar las otroras infructuosas rebeliones octogenarias contra el Imperio Marciano, incidiendo significativamente en la redefinición de los pueblos y tribus de Sextercius; lo que llevaría a Octopus a ocupar tal lugar privilegiado en sus relaciones con Bretonia y Paranoia que le hizo entrar en pronto litigio con el Reino del Castillo, disputándose ambos ser los genuinos herederos de la venerada estirpe de Corcos (véase la sinopsis histórica).

Quebrantando de manera flagrante los preceptos de modestia que rigen el intercambio recíproco, Gumerxindo Saraiva llevó la jactancia a su grado máximo como atributo de su liderazgo y, obsesionado con su propia importancia, hacía proclamaciones públicas de su generosidad como redistribuidor de tierras y viandas entre súbditos y acólitos, vociferando:

«Soy el gran jefe que avergüenza a la gente. Llevo la envidia a sus miradas. Hago que las gentes se cubran las caras al ver lo que continuamente hago en este mundo. Una y otra vez invito a todas las tribus a fiestas de aceite. Soy el único árbol grande. Tribus, me debéis obediencia. Tribus, regalando propiedades soy el primero. Tribus, soy vuestra águila. Traed a vuestro contador de la propiedad, tribus, para que trate en vano de contar las propiedades que entrega el gran hacedor de cobres, el jefe.»

Su fama de conquistador le hizo mítico. Y si bien se decía que allí donde ponía el pie las tribus se arrodillaban y le rendían pleitesía, también se decía que no había mujer lo suficiente joven ni lo suficiente vieja que no le hubiera conocido carnalmente. Algo muy improbable que sucediera realmente; pese a los miles de vástagos que supuestamente dejó a su paso debido a que, considerando el honor que un bastardo de Saraiva suponía en la familia, ningún varón osó cuestionar nunca aquellos años de libido femenina desorbitada.

Gumerxindo Saraiva siguió engendrando hijos incluso estando ya enterrado. El origen de este mito proviene de que, al parecer, siguió teniendo el órgano sexual duro y erecto después de muerto. Dejando aparte las sospechosas circunstancias en las que sufrió su emboscada criminal, el médico de campaña, sin dar muestras de extrañeza, explicó que aquello no tenía nada de extraordinario, pues era bien sabido que acostumbraba tomar opio, y que el opio procura excitación sexual aun después de la muerte. Lo que no obstó para que el vulgo comenzara a creer que, como un íncubo de frío pene, su demonio redivivo oprimía el corazón de las mujeres en las pesadillas, dificultando su respiración con sueños angustiosos y tenaces que casi siempre culminaban en preñez.

domingo, 26 de junio de 2011

Doña Tecla

Si en todas partes cuecen habas, y hasta tartas de marihuana, en Octopus no iban a faltar tampoco personajes ignominiosos que se esmeraran en menear la olla para derramar su propio aceite de perro. Doña Tecla es uno de los casos más sonados de dicha perversidad.

Doña Tecla no vive en un bosque umbrío o en un lúgubre cementerio, como sería lógico suponer, sino que, mediante mañas, engaños y enredos consiguió ocupar el castillo de Xindansvinto. Y desde ahí sigue pegeñando a plena luz del día sus tejemanejes, con la única intención de liarlo todo lo más posible.

El asqueroso hilo conductor del que se cuelga y leitmotiv con el que tensiona su tela de araña no es otro que la desgracia de sus víctimas, de la que se alimenta como el vampiro de la sangre de las suyas.

Esta mujer diabólica, que puede aparentar ser amable a conveniencia, está guiada hacia un destino tan incierto para ella como para los demás, pues su propio infortunio parece no importarle tanto como su capacidad de hacer daño. Tal es su maldad que parece como si detentara un poder contra el que nada se puede hacer, porque incluso ella misma está dominada por su propia demencia.

Y es que Doña Tecla es natural de Paranoia, y aunque los paranoicos parezcan seres racionales son incapaces de sentir empatía; y así para ella los demás no existen sino como objetos que afectan o no a su capacidad de manipulación. Aunque esto no le reporte nada a su propio bienestar. Pues el amor lo entiende, pero tan sólo como algo que recibe de los demás y que además están obligados a darle. Mientras que hacia los otros es un sentimiento que sabe experimentar, pero como un tipo de odio.