domingo, 20 de febrero de 2011

El quiste de Baker



quis talia fando
temperet a lacrimis?

“¿Quién, oyendo esto,
contendrá las lágrimas?”
Virgilio, Eneida, II, 6 y 8





«Aquella mañana me desperté con el hiperónimo hecho un desastre. Ignoraba el porqué. Pronto me di cuenta que el dolor que me producía el lexema derecho era pluscuamperfecto. Me tomé dos logaritmos acompañados por un chupito de güisqui. La mejoría fue instantánea. La hipotenusa recobró el esplendor de todos los días, aunque con mucha pena para mis complementos circunstanciales que seguían sin muestras de vida. Me senté en el sofá esperando que con las horas pasara el dolor y que, en algún momento, el pleonasmo de la felicidad se pintara en mis catetos. Pero ni así...»

Baker se no se amilanó, aunque sospechara que algo no marchaba bien en aquella introspección, y consultó sus esdrújulas. Efectivamente, la acumulación de líquido articular derramado en el hueco poplíteo se le había enquistado como un espeleotema en una gruta kárstica. Un aumento progresivo de tamaño por el acúmulo de líquido sinovial en la bursa gastrocnemiosemimembranosa como consecuencia del mecanismo valvular generalmente era asintomático, pero, al ser tan grande, le había desarrollado una gonalgia posterior y condilar que se iba acrecentando aun sin flexionar la rodilla.

El extraordinario suceso, que se puede tener por aventura, que le sucedió a Bebe Baker.

viernes, 18 de febrero de 2011

Amorante bilduma

Tengo una colección de amantes.
Cuando me aburro están conmigo;
y los comparto con otras chicas,
cuando me da la gana.
Y los vecinos lo saben,
pero no les parece bien.
Los traiciono,
los sustituyo,
pero ni uno solo se ha dado cuenta
de que el techo de mi habitación
es un mapa,
no un territorio.

lunes, 14 de febrero de 2011

Cuerpo de Pajilleras del Hospital de los Santos Reyes

La piedad: Sor Ethel Sifuentes
dando auxilio a un necesitado.
En diciembre de 1847, merced a una especialísima dispensa del Obispo de Gran Lucero, se autorizaba la creación del Cuerpo de Pajilleras del Hospital de los Santos Reyes, de Nebraska.

Las pajilleras de caridad (como se las empezó a denominar) eran mujeres que, sin importar su aspecto físico o edad, ejercían la labor humanitaria y caritativa de vaciar las gónadas de los enfermos para atenuar los problemas de abstinencia sexual ligados a su convalecencia, y con un pragmático sentido de la solidaridad asistencial prestaban consuelo mediante maniobras de masturbación a los numerosos soldados heridos en las batallas de la reciente guerra de Tourmalet.

La primigenia autora de tan peculiar idea había sido la hermana Sor Ethel Sifuentes, una religiosa de cuarenta y cinco años que cumplía funciones de enfermera en el ya mencionado Hospital de los Santos Reyes. Sor Ethel había notado el mal talante, la ansiedad y la atmósfera saturada de testosterona en el pabellón de heridos del hospital. Decidió entonces poner manos a la obra y comenzó, junto a algunas hermanas, a "pajillear" a los robustos y viriles soldados sin hacer distingos de grado. Ese mismo primer día atendieron a siete pacientes consecutivos que, entre el estupor y el asombro de su piadosa iniciativa, se sintieron en un oasis que los transportó de golpe a la primera vez que se les pusieron los ojos en blanco ante el estruendo mudo del sexo en solitario en su temprana adolescencia.


Cuando Sor Ethel terminó su labor yendo al baño de hospital para lavarse las manos en una palangana de peltre con agua de rosas, había surgido un nuevo paradigma de la salud pública. Desde entonces, tanto a soldados como a oficiales, les tocaba su "pajilla" diaria. Los resultados fueron inmediatos. El clima emocional cambió radicalmente en el pabellón y los temperamentales hombres de armas volvieron a departir cortésmente entre sí, aun cuando en muchos casos hubiesen militado en bandos opuestos.

Al núcleo fundacional de hermanitas pajilleras, se sumaron voluntarias seculares, atraídas por el deseo de prestar tan abnegado servicio. A estas voluntarias, se les impuso (a fin de resguardar el pudor y las buenas costumbres) el uso estricto de un uniforme: una holgada hopalanda que ocultaba las formas femeniles y un velo de lino que embozaba el rostro.

Contrariamente los expertos médicos del Octopus Dei, una especie de partido de vanguardia del fundamentalismo católico, no tardaron en mostrar su impotencia apriorística al considerar que la excitación de los órganos genitales a fin de obtener el placer venéreo era «un acto intrínseca y gravemente desordenado», puesto que «la sacudida orgásmica que se experimenta con la satisfacción del placer sexual, es un derecho rígido dentro del recto matrimonio»; de manera que los únicos resquicios que a su juicio final se salvarían de las llamas se reducían a las poluciones nocturnas, «conmociones orgánicas involuntarias que no pecan contra la pureza», este último un concepto de claro sentido místico acerca de las húmedas proyecciones del celibato.

Aun con la objeción de las fanáticas obsesiones de este poderoso grupúsculo, el éxito de estas prácticas fue rotundo y se tradujo en la proliferación de diversos cuerpos de pajilleras agrupadas bajo distintas asociaciones y modalidades. Surgieron de esta suerte: el Cuerpo Cavernoso de Pajilleras de la Reina, Las Pajilleras del Socorro de Iguazú, Las Esclavas de la Pajilla del Corazón de Manuela y, ya entrado el siglo XX, las Pajilleras de la Pasionaria que tanto alivio habrían de brindarle a las tropas de la República Democrática de Cintruéñigo Oriental.

Hermanas de la Consolación
aplicando la fisioterapia en el
Hospital de los Santos Reyes.
En Persia y Ortodoxia, rara vez ajenas a las modas metropolitanas marcianas, las pajilleras también tuvieron sus momentos de gloria. Durante la guerra civil ortodoxa, grandísimos auxilios brindaron a las tropas de todos los bandos las Hermanas de la Consolación, organización laica aunque cercana a la Iglesia de la Pretecnología (culto primitivo de la actual confesión oficial), que ofrecieron la fatiga de sus muñecas para calmar los viriles ímpetus gracias a la destreza de sus manualidades.

El Triángulo cultural de Batecia propició que esta costumbre se extendiera por todo el mundo, teniendo particular éxito las sobagüevo siberianas, todas ellas matronas sexagenarias que habían elegido ocupar sus tardes en esta peculiar forma de servicio social. Estas hermanitas pertenecían a la congregación de las Hijas de Nuestra Señora del Vergo Encarnado, en referencia y dudoso homenaje póstumo a su anciana fundadora, fallecida con las manos en la masa, junto a un soldado que, en su día de descanso, más turbado que nunca por esas manos de seda, fue llevado a la Vía Láctea sin haber salido nunca de la Tierra.

sábado, 12 de febrero de 2011

Me gustaría beber un poco de tu sangre

Ellos quieren una novela seria, ¿verdad?, y descripciones del maldito cielo; pero yo quiero lo contrario: muchas pistas y ninguna solución. Porque así es la vida.

El detective cantante



Puede decirse que hoy en día un artista sin un discurso teórico que lo respalde es un mero fantoche, un alma descabalgada de la historia, una vulgar actualización del copista, del alienado artesano. Su obra (basura-materia) aparece como un grosero cadáver colocado a traición en el centro de una fiesta honorable. Se dan dos tipos de intrusismos; por una parte, el de aquellos que no saben qué hacen, imbéciles naturales que viven ridículamente felices; y esos otros, y a éstos hay que combatir con esmero, que siendo conscientes de su incapacidad para vertebrar conceptos, de dar respuestas apropiadas a las nuevas situaciones que se van produciendo en el fenómeno artístico, no se echan a un lado para no entorpecer la circulación de la modernidad. Pero, ¿cómo desenmascarar esta forma de impostura estética, a estos intrusos que a menudo conviven camuflados entre estetas rigurosos provistos de su soporte ideológico correspondiente, de un texto serio aunque inevitablemente ininteligible para los no iniciados pero puente necesario para conductas inteligentes posteriores? Sencillamente, declarándoles la guerra, no dejándoles un resquicio de sosiego que les permita exhibir sus engendros.

Abordemos al intruso, si es preciso y por sorpresa, en un ascensor por ejemplo. Reclamémosle el discurso que explique su vana conducta. Observarás entonces cómo tiembla de pánico (producto evidente de su sentido de culpa, de verse reconocido en su falta) y suplicando clemencia, de rodillas al ver que detienes el mecanismo de ascenso de la cabina, acorralado como una presa y con el tono desagradable de una plañidera balbuceará el consabido discursito: pero… qué culpa tengo yo de ser un artista mediocre para que encima se me persiga. Oh, ideólogos y artistas verdaderos, qué daría yo por un hermoso discurso que adornara mi modesto trabajo de taller, pero no tengo talento para componerlo ni medios para pedirlo prestado ni carácter para robarlo. Pero será entonces cuando tu piedad podría gastarte una mala pasada. No te conmuevas y pon atención fijándote bien en sus pupilas. Verás cómo éstas le delatan como si exclamasen el diabólico añadido: ni falta que me hace!!

Entonces tendrás la fuerza moral para obrar con él en consecuencia.

«El discursito», de John Thomas Leckumberry,
extraído del Manual de la Impureza, p. 114,
Mullican & Rivers ed., New Yersey, 1992.

martes, 8 de febrero de 2011

Represión

Ilustración: Acapu. Títeres de cachiporra: Ignacio Reiva y Xindansvinto.

sábado, 5 de febrero de 2011

¿Cuándo se desenchufó la humanidad del Universo?

Ver es imaginar. Nuestro matiz es sencillo: hay lo que hay (porque podía haberlo, sabíamoslo); hay lo que hay (y nadie supo si pudo, o no, haberlo); hay lo que hay (y todos sabíamos que no podía —¿o tal vez lo confundíamos con no “debía”?— haberlo); hay lo que hay (porque no puede dejar de haberlo); hay lo que hay (porque ello mismo es hijo de la posibilidad a la que no renunciamos y queremos que haya lo que nuestro querer puede aunque no lo haya).

Simplificando: «hay lo que hay» exige que se le coloque cargas de voluntad, poder material, deseo, imaginación, sarcasmo, risas, cachondeo, broncas, tonterías, seriedad, proyectos, etc. bajo el forro para que estalle cual colección pirotécnica en lo cual hay aquello que queremos que haya. Renunciar a lo posible es renunciar a pensar. La realidad siempre es una creación de la imaginación y se genera imitándola.

Manuel Muner

miércoles, 2 de febrero de 2011

El castillo


[...] Las luces. Los colores. Telas. Alfombras voladoras. Flores. [...] Voy a gritar. Pregunto. Toco. Digo lo mismo de siempre. No comprenden. Sigo, vuelvo, pregunto, no comprenden. «¿Tienen antinas? ¡Eh, Gregorio!» Sigo, vuelvo. Demonio, no comprenden. «¡Digo antinas! ¡...tines!» Vienen van y vienen...


viernes, 28 de enero de 2011

El patriota ingenioso

Habiendo obtenido una audiencia de Xindansvinto, un Patriota Ingenioso sacó un papel de su bolsillo, diciendo:

— Majestad, tengo aquí la fórmula para construir unas planchas de metal que ningún cañón puede atravesar. Si esas planchas son adaptadas a los buques de la Marina Real, nuestra flota de guerra será invulnerable, y, por lo tanto, invencible. Van incluidos también los informes de los ministros de Vuestra Majestad, atestiguando lo valioso del invento. Cifro mis derechos de autor en un millón de iturris.

Después de examinar los documentos, Xindansvinto los dejó a un lado y prometió al Patriota Ingenioso que le haría extender un pagaré de un millón de iturris por el Ministro del Departamento de Extorsión de Octopus.

— Y aquí —dijo el Patriota Ingenioso, sacando otro papel de otro bolsillo— tengo los planos de un cañón que he inventado y que puede atravesar aquellas planchas. El hermano de Vuestra Majestad, el Emperador de Persia, tiene muchos deseos de comprarlo, pero mi lealtad al trono y a la persona de Vuestra Majestad me impulsa a ofrecérselo primero a Vuestra Majestad. El precio es un millón de iturris.

Habiendo recibido la promesa de otro pagaré, el Patriota Ingenioso introdujo su mano en otro de sus bolsillos, mientras observaba:

— El precio de ese irresistible cañón hubiera sido mucho mayor, Vuestra Majestad, de no mediar el hecho de que sus proyectiles pueden ser neutralizados eficazmente por medio de mi sistema de tratar las planchas de metal con un nuevo...

Xindansvinto hizo una seña al Gran Factótum para que se acercara.

— Registra a ese hombre —dijo—, y dime cuántos bolsillos tiene.

— Cuarenta y tres, Vuestra Majestad —dijo el Gran Factótum, cuando hubo terminado el registro.

— ¡Oh Majestad! —gritó el Patriota Ingenioso, aterrorizado—. Uno de ellos contiene tabaco.

— Cógelo por las piernas, ponle boca abajo y sacúdele —dijo Xindansvinto—. Luego dale un pagaré de cuarenta y dos millones de iturris y haz que le corten la cabeza. Y prepara un decreto estableciendo que, en adelante, el ingenio será castigado con la pena de muerte.

miércoles, 26 de enero de 2011

El origen del nuevo mundo

Desde tiempos inmemoriales los hombres han soñado con la existencia de países fabulosamente ricos más allá del horizonte. Durante generaciones los rapsodas lusitanos cautivaron a las gentes con sus recitaciones inspiradas en los viajes de los primeros reyes allende los mares. Al contrario de lo que muchos temían, era posible navegar miles de kilómetros en sus primitivas barquillas, consistentes en un armazón de madera y mimbre forrados en piel de buey, y, sin precipitarse en los abismos, alcanzar los confines del mundo.

Al igual que en Atlántida, donde sin embargo aún perdura el nomadismo, al norte de Lusitania las antiguas tribus nómadas comenzaron a formar confederaciones. En algunas había reyes. Lo mismo que en Corcos y Batecia, el jefe militar supremo aspiraba ya a la tiranía, lográndola a veces. Aunque estos usurpadores afortunados no ejercían, ni mucho menos, el poder absoluto, comenzaron a romper las viejas costumbres ligadas al comercio itinerante de mero trueque de enseres y favores, y construyeron el primer asentamiento perenne como base de sus expediciones de rapiña: Gallaecia; que enseguida pasó de ser un poblado fortificado que guarecía unas pocas y diseminadas casas de piedra y barro a ser un vasto territorio con una cada vez mayor población sedentaria, y que con el paso de los siglos daría lugar al Reino de Alicia.

Una institución favoreció el advenimiento de la monarquía: las mesnadas. Un jefe guerrero famoso juntaba una banda de gente moza ávida de botín, obligada a tenerle fidelidad personal. Como estas compañías no podían mantenerse en estado de cohesión sino por medio de continuas guerras y saqueos, propiciaron el inicio de la ruina de la antigua libertad popular. Sin embargo, allá donde iban con sus tropas no sólo arrasaban y hacían esclavos, sino que forjaron nuevos asentamientos desde donde acometer sus excursiones de conquista: Hibernia y Armórica, gérmenes de lo que con el advenimiento del Imperio Marciano constituiría una de sus federaciones más conspicuas: Bretonia.

jueves, 20 de enero de 2011

La Caja del Secreto

En su nuevo libro, fruto de quince intensos días de investigación, el autor de “El Código Da Vinci” teje una trepidante historia de engaños y crímenes, en busca del misterio de los Ocho Pulpos de Cristal. Estamos a principios de 2036 y atravesamos duros momentos ante la inminente llegada del holocausto final.

La Paul League con sus
Ocho Pulpos de Cristal.
La Orden del Templo Oriental ha mantenido en secreto el Arca del Ombligo del Mundo durante siglos, escondiéndolo en Cintruéñigo en connivencia con las maniobras conspirativas de Octopus. Un pastelero fracasado a causa de su joroba, Quasimodo Nostradamus, que nunca se fió ni de su padre y que aprendió desde niño a dudar de todo, pero incapaz de predicar con el ejemplo, ha dado con ello de modo fortuito cuando, al tropezar distraídamente con los cimientos de su Catedral preferida mientras le perseguía una zarigüeya bizca, ha atravesado el espacio-tiempo. Rápidamente, el jorobado de Nostradamus encuentra a una intrépida reportera llamada Amélie Poulain, mezclada desde hace años con el ultra secreto grupo de Los Cabalistas de la Dinastía Paul, y sucede un dramático ajuste de cuentas con el insurgente Ejército de Demonios Tentaculares, después de una persecución en Atlántida. Tras una acalorada discusión académica acerca de cómo pronunciaban realmente los gnósticos la letra eñe, sobreviene una encarnizada batalla en Tourmalet poniendo en peligro la continuidad de Octopus, mientras la credibilidad de los poderes premonitorios de la Paul League está claramente en peligro.

Kill Octopus Paul.
“Kill Octopus Paul” es una película siberiana, perteneciente al género thriller y basada en el último libro de Dan Brown, cuya trama se centra en la hipótesis de que el resultado de las últimas batallas de Tourmalet y la subsiguiente demarcación euclidiana de Sextercius, fueron el resultado de un amaño y una conspiración para beneficiar a las casas de apuestas germanas, que no dudaron en usar la violencia y la extorsión para lograr sus objetivos. Según un análisis matemático, suponiendo que la elección de Paul sigue una probabilidad binomial y que todas las banderas tienen la misma probabilidad de ser escogidas, entonces la probabilidad de que acertara 12 de 14 combates es cercana al 0.6%, lo cual se trata de un suceso altamente improbable. Sin embargo, se estima que si el pulpo de cristal actuase influenciado por los designios proféticos de una persona que tuviera en cuenta las probabilidades, el porcentaje podría multiplicarse por ocho, lo que hace sospechar de un adivino vinculado a Octopus: el jorobado de Nostradamus.

Zodiaco jorobado.
Desde la publicación de este libro, muchas personas se han visto atraídas por sus misteriosos versos (comúnmente escritos en cuartillas, de las que sus detractores suelen hacer octavillas en cuanto llegan a sus manos). Su éxito se debe a que en “La Caja del Secreto” se dilucida el ingenioso invento de Quasimodo: un método para oscurecer sus videncias utilizando juegos de palabras y mezclando idiomas, con la intención de evitar una polémica que le condujera a posibles enfrentamientos con la Inquisición. La mayoría de sus seguidores afirman categóricamente que el jorobado de Nostradamus predijo todas las catástrofes del mundo, desde su época hasta el año 2036, fecha en que supone que acontecerá el fin del mundo. También colaboró con la aristocracia, elaborando el horóscopo Ofiuco para la reina Catalina de Médici, prediciendo sorprendentemente la muerte de Xindansvinto y, finalmente, siendo asignado como médico de la corte real por Maximiliano Vladímirovich.